Merchandising
El merchandising es un “lenguaje” aplicado al punto de venta que permite
que el producto interactúe con su entorno con el fin de conseguir el mayor rendimiento
del punto de venta. Se puede decir, pues, que el merchandising está formado por
todas las acciones de marketing
realizadas en el punto de venta.
Funciones del Merchandising
Las funciones del merchandising están orientadas a
favorecer la venta de los productos con el objetivo de obtener una determinada rentabilidad y
satisfacer al
cliente.
·
a Reforzar el posicionamiento de la
empresa
·
b Provocar interés, llamar atención,
fomentar comparación y dirigir
al cliente hacia la compra.
·
c Coordinar y comunicar la estrategia del
surtido al target de clientes
·
d Gestionar adecuadamente la superficie
de ventas
Tipos de Merchandising
Para vender un producto es
preciso que esté:
En el establecimiento 1.3.1 M. de Surtido
Convenientemente presentado
1.3.2 M. de Presentación
Bien destacado y
realzado 3 M. de Animación/Seducción
Controlado en cuanto a su
Rentabilidad se refiere / 4 M. de Gestión
1.3.
5 M. de Relación
Técnicas
de Merchandising en el exterior del Punto de Venta
Fachada
Primera
impresión que recibe el consumidor: limpia, bien conservada, claramente identificada e iluminada. Puede
transformar a un peatón en visitante y luego, en cliente. Es recomendable que
tenga la máxima abertura por medio de grandes cristales que permitan ver todo
el interior del comercio (claro que esto dependerá, obviamente, del tipo de
minorista)
Iluminación exterior
Evitar entrar en competencia con el escaparate y no neutralizarlo jamás
en su luminosidad.
Escaparate Importante que no supere
los 15 días sin variarlo. Se debe asociar con eventos sociales (Navidad, San Valentín,
vuelta al colegio).
Es un espacio cerrado
del establecimiento, pero visible a través del cristal y con una vía de acceso
más o menos camuflada. Pueden tener su “fondo cerrado” o “abierto” lo cual
permite ver el interior del establecimiento y estimular la entrada.
Circulación de los clientes
Circulación
de los clientes dentro del punto de venta: la rapidez o velocidad de tránsito y el circuito, itinerario o ruta realizada.
Clases de
circulación o flujo de clientes:
Tráfico de destino: el consumidor
se dirige a un objetivo concreto y hay una circulación lógica y racional.
Tráfico de impulso: circulación “ilógica”
en la que el consumidor se dirige según sus impulsos a tenor de la disposición
de las, góndolas y de la atracción y presentación de los productos.
Puerta de entrada
Situación de las
cajas: si la puerta de entrada se coloca a la derecha del establecimiento, las
cajas irán a la izquierda, y viceversa.
La entrada a la
derecha es la ubicación más recomendable y más utilizada en la práctica:
tendencia del ser humano (los diestros) de ir “hacia el fondo-derecha” y en
sentido contrario a las agujas del reloj, llevar el carro con la mano izquierda
y coger los productos con la derecha.
Puntos calientes y fríos
Según las corrientes
de circulación de la clientela existen dos zonas triangulares:
Zona
caliente: de
circulación natural
Zona
fría: será
necesario “calentar” natural, recorrida con seguridad por los clientes, se
dirigen a ella de forma inconsciente calentar o incentivar a través de puntos
calientes y conseguir que los inconsciente. Consumidores circulen por ella.
Conclusión
Son muchas y variadas
las definiciones de merchandising, pero aún sin llegar a un concepto único, lo
que le resulta interesante para el minorista es aplicar adecuadamente sus
técnicas. De los tipos de merchandising resaltar que el minorista no siempre
tendrá la capacidad de aplicarlos todos, deberá optar, dentro de sus
posibilidades por aquél o aquéllos que le reporten mayor rentabilidad. Esto
depende tanto de los aspectos técnicos, económicos y psicológicos que desee
aplicar como de los gustos, deseos, motivaciones y estados de ánimo de los
consumidores. Respecto a las técnicas tanto en el interior como en el exterior
del punto de venta, hay que señalar que es necesaria una aplicación conjunta de
forma que se consiga una armonía de sus elementos. Se pueden aplicar en
sistemas de explotación mixto (tradicional y autoservicio) o en el comercio
tradicional. La disposición es fundamental en la gestión y configura de forma
decisiva la imagen que reciben los clientes del punto de venta. Actualmente, es
imposible una práctica “seria” del merchandising sin medios informáticos, sin
embargo estos están destinados sólo a unas grandes elites del comercio, se
necesitan sistemas más flexibles y de mayor alcance.
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